miércoles, 3 de abril de 2013

Introducción


Es común que hoy en día se deje el trabajo en la oficina y la vida personal en la casa, los problemas profesionales se olvidan en el camino a reencontrarse con la familia y no se dejan afectar las relaciones “exteriores a la pega”. Sin embargo, al intentar dormir en las noches es inevitable, para muchos, que los pensamientos de cómo resolver el problema que deje pendiente vuelvan a nuestra memoria.

Entonces, ¿es recomendable separar drásticamente el trabajo de la casa? Específicamente en nuestro futuro quehacer como fonoaudiólogos las personas con quienes nos relacionaremos, a quienes trataremos y cuidaremos pueden llegar a ser las mismas que se acuesten bajo nuestro techo mañana, por lo tanto, debemos mantener la misma actitud en todo ámbito de nuestras vidas: en el parque, en el cine, en el metro, en la oficina y en la casa seguimos siendo la misma persona, la misma que si alguien requiere de nuestra mano la tendrá, si una persona necesita que le enseñen cómo se forman las oraciones o que le acomoden la almohada, seremos el mismo que cocinaremos el almuerzo para el otro día.

La ética es una constante en la vida de todos, sin darnos cuenta nos llenamos de códigos que no debemos transgredir, hay cosas que no podemos hacer en ciertos lugares, incluso temas de conversación que no se pueden mencionar en “la mesa”. Quizá todo ello nos lleve a formarnos, yéndonos a nuestro quehacer laboral, en “grandes y/o exitosos profesionales”, mas lo que nos interesa hoy en un mundo materialista y superficial en el que nos sumergimos es, como dijo Albert Einstein: “Procure no ser un hombre con éxito, sino un hombre con valores”.

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